Valencia Stéreo Noticias: Simón pide “no angustiarse”, “no sobreactuar” y rechaza la mascarilla si no hay síntomas

Madrid 5 de Marzo del 2021

 

Ambiente en las inmediaciones de la puerta del Hospital de La Paz, en Madrid (España).

 

Cuando hace exactamente un año la pandemia de coronavirus ni siquiera recibía ese nombre y la Organización Mundial de la Salud (OMS) prefería calificarla de ‘epidemia’, España veía con incertidumbre cómo la COVID-19 se abría paso en el país y el número de casos aumentaba poco a poco. Con 237 positivostres fallecidos e inmersa todavía en la fase de ‘contención’, autoridades y ciudadanos no podían ni imaginar lo que vendría después.

En aquel momento, los contagios confirmados aumentaban con cuentagotas y la incidencia acumulada a 14 días se situaba en un ahora impensable 0,51 por cada 100.000 habitantes, si bien estaba fuertemente condicionada por la escasa capacidad de detección. Ahora, esta cifra se sitúa por encima de los 100 tras haber rozado los 900, los infectados totales superan los 3,1 millones y los fallecidos han rebasado los 70.000.

Entonces, en una España que caminaba con paso firme hacia el drama que se desató después, continuó la cascada de cancelaciones de congresos de toda índole; mientras la suspensión de otros eventos, como Las Fallas o la Semana Santa, seguía en el aire y no se produciría hasta algunos días después. De hecho, en aquellas circunstancias, el alcalde de Valencia, Joan Ribó, afirmaba que el único plan era que las fiestas grandes de la ciudad “se desarrollarían normalmente”.

Por su parte, las universidades empezaron a anular las prácticas en los hospitales ante los riesgos de contagio y los Gobiernos autonómicos incrementaron sus reuniones para abordar la situación con el foco puesto en las residencias de ancianos, en las que el virus se cebaba con especial virulencia.

Primer fallecido en Madrid

Precisamente en un centro de mayores se produjo el primer deceso de la Comunidad de Madrid, que trascendió el 5 de marzo: Muere una mujer de 99 años  de la residencia de ancianos de La Paz. En ese geriátrico, se detectaron entonces otros nueve casos: una auxiliar de enfermería y ocho usuarios. Era solo un ejemplo del desastre que había empezado a gestarse en todo el país.

 

Ante la facilidad con la que el virus parecía campar por los geriátricos, los Ejecutivos regionales comenzaron ese mismo día a adoptar nuevas medidas y a imponer restricciones a las visitas y a las salidas de los internos, como en Extremadura o la Comunidad de Madrid.

La mujer se convirtió en la tercera persona fallecida por coronavirus, tras un octogenario del País Vasco y el caso diagnosticado post mortem en la Comunidad Valencia de un hombre de 70 años que había viajado a Nepal y había muerto el 13 de febrero.

Fase de ‘contención’

Ante estas cifras, el Ministerio de Sanidad optó el 5 de marzo por mantener el país en la fase de ‘contención’, el primero de los tres escenarios posibles planteados dentro de la alerta sanitaria ante la propagación del nuevo coronavirus. Tras esta etapa inicial, este marco contemplaba una segunda de ‘mitigación’ y una tercera de ‘transmisión generalizada’, que por desgracia llegarían después.

Por su parte, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, insistió en lanzar un mensaje de tranquilidad a la población sobre los “riesgos reales” asociados a la enfermedad, “bajos en personas sanas y jóvenes”. “Hay que mantener la calma y no sobreactuar”, recalcó.

En una coyuntura en la que todavía no se conocían los mecanismos de propagación del virus y no estaba clara su difusión por aerosoles, el epidemiólogo incidió en la importancia de “no angustiarse” y en lo innecesario de emplear mascarillas  entre la población general en ausencia de síntomas. Asimismo, negó el desabastecimiento de esos productos, ni de otros como geles de manos o fármacos en general que se fabrican en China.

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Confirman que el coronavirus es más agresivo con gente que tiene un tipo de sangre específico 

Más de 95.000 casos en todo el mundo

En el escenario internacional, la OMS se mostraba cada vez más inquieta por el aumento de casos de COVID-19 en todo el planeta, que ascendían en aquel momento a 95.333, de los cuales 80.565 correspondían a China. Las muertes se situaban en 3.015 muertes en el gigante asiático y 267 en el resto del mundo.

Ante el avance de la pandemia, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, manifestó la “profunda preocupación” de la institución ante el aumento de países con positivos en coronavirus y reprendió, sin dar nombres, a algunos estados que no exhibían “el nivel de compromiso político” que merecía la situación.

“Algunos países no están mostrando el nivel de compromiso político que merece la actual amenaza que enfrentamos”

“No es un simulacro”, recalcaba entonces ante la pasividad de algunos estados en la lucha contra el virus, al tiempo que incidía en la posibilidad de “cambiar la trayectoria de la epidemia” si se actuaba “con rapidez para encontrar, aislar y tratar los caso y rastrear cada contacto”.

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